Como su nombre indica, el inmovilizado en curso son todos aquellos activos de la empresa que todavía no están en funcionamiento porque están en proceso de fabricación, montaje o pruebas y, por tanto, no son capaces todavía de producir nada. Algunos ejemplos de inmovilizado en curso serían:

  • Maquinaria que está en proceso de montaje.
  • Las ovejas recién nacidas de una granja, que todavía no están preparadas para producir lana.
  • Una nave en proceso de construcción para ubicar la factoría de una empresa.
  • O una web que está en proceso de pruebas antes de ser lanzada al mercado.

Los ejemplos son muchos y muy variados en función de la actividad de la empresa empresa, pero el funcionamiento contable en todos ellos es siempre el mismo.

  • Todas las facturas que el proveedor del inmovilizado emite, no se contabilizan como gasto si no que se contabilizan en el subgrupo 23, el de inmovilizado en curso.
  • Es muy importante tener en cuenta que, mientras el inmovilizado se encuentre en curso de fabricación, éste no se amortiza. No tiene sentido porque la amortización intenta reflejar el desgaste del activo por el uso de éste a lo largo del tiempo y, lógicamente, el inmovilizado en curso todavía no se está utilizando, así que no se produce desgaste alguno.
  • Cuando el activo está en pleno funcionamiento se traspasa el saldo al inmovilizado material, en la subcuenta que corresponda y, ahora sí, se empieza a amortizar.

El plan general contable dispone del subgrupo 23, en el que podemos encontrar las siguientes cuentas relacionadas con el inmovilizado en curso:

  • 230. Adaptaciones de terrenos y bienes naturales
  • 231. Construcciones en curso
  • 232. Instalaciones técnicas en montaje
  • 233. Maquinaria en montaje
  • 237. Equipos para procesos de información en montaje
  • 239. Anticipos para inmovilizaciones materiales

En el caso concreto en que sea la empresa la que está fabricación o construyendo el inmovilizado en curso con sus propios recursos, entra en juego la cuenta 733 de Trabajos realizados por la empresa para el inmovilizado en curso, que actúa como un ingreso en la cuenta de explotación, aunque no supone una entrada en caja, lógicamente.

Desde el punto de vista económico financiero, el inmovilizado en curso es una partida que conviene minimizar. Por un lado, que la empresa renueve sus activos es muy positivo porque permite mejorar la productividad, los márgenes y la competitividad, siempre que sean adecuados para la actividad de la empresa, pero todo activo que no esté en pleno funcionamiento, aunque contablemente no suponga un gasto, si está suponiendo, muy probablemente, drenar liquidez de la tesorería de la empresa de un activo que todavía no está produciendo nada.

En estos casos la negociación con el proveedor es clave y en ella hay que buscar situar los pagos del inmovilizado los más próximos posibles a la puesta en funcionamiento del activo y, a ser posible, financiarlos al mismo plazo de amortización del mismo, como cualquier otro activo, para que todo encaje financieramente hablando.

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