En el ámbito financiero de una empresa hay muchos indicadores clave, pero dos de los más analizados por bancos y proveedores financieros son el servicio a la deuda y el ratio de cobertura del servicio a la deuda. Estos indicadores nos indican si la empresa es capaz de retornar la deuda contraída con el nivel de generación de caja que demuestra.

Por un lado, el servicio a la deuda, no es más que la suma de cuotas de préstamo que debe asumir la empresa en un periodo determinado, normalmente anual. Es importante tener en cuenta que el servicio a la deuda incluye capital e intereses, ya que los intereses forman parte de la deuda contraída. El servicio a la deuda normalmente lo encontraremos en el pool bancario, donde debe indicarse la cuota de cada uno de los préstamos contraídos por la empresa o, si se requiere un nivel mayor de detalle, en el calendario de deuda a largo plazo.

Una vez tenemos calculado el servicio a la deuda, que no son más que las obligaciones financieras de la empresa por su deuda a largo plazo, calcularemos el ratio de cobertura del servicio a la deuda (RCSD) para determinar si la empresa es capaz de atenderlo. Hay varias formas de calcularlo aunque, en nuestra opinión, la forma más precisa es la siguiente:

RCSD = (EBITDA – IMPUESTO SOBRE BENEFICIOS) / SERVICIO A LA DEUDA

Por un lado, tenemos, en el numerador, la rentabilidad del negocio disponible para cubrir la deuda y, por el otro, en el denominador, tenemos el servicio a la deuda o cuotas de capital e intereses que la empresa debe atender. De esta forma el resultado se interpretaría así:

·       Si el RCSD es superior a 1 la empresa genera suficiente caja para cumplir con sus obligaciones financieras.

·       Si el RSCD es inferior a 1 la empresa no genera suficiente caja para cumplir con sus obligaciones financieras. En este caso la empresa puede, o bien incrementar su rentabilidad o bien reestructurar su deuda para reducir su servicio a la deuda.

En general los bancos requieren que este ratio sea superior a 1 y con cierto margen, es decir, aceptarán ratios entorno a 1,25 aproximadamente, aunque pueden ser más exigentes con este y otros ratios en entornos de declive económico, y menos en entornos de expansión. Tanto si se está buscando un préstamo como si no, es importante tener este ratio bajo control para no deteriorar la caja de la empresa a corto plazo y su solvencia a largo, ya que niveles de endeudamiento por encima de las posibilidades de la empresa no son sostenibles a largo plazo.

Estos dos indicadores se calculan prácticamente siempre para periodos anuales, pero es importante tener siempre tener en cuenta la perspectiva a largo plazo y valorar si tanto el servicio a la deuda como la generación de caja de la empresa se mantendrán estables durante los próximos años. Por ejemplo, si uno o varios de los préstamos que componen el servicio a la deuda se encuentran en periodo de carencia, sabremos con total certeza que el servicio a la deuda se reducirá en los próximos años. Otros factores futuros que pueden modificar estos indicadores son las intenciones de inversión de la empresa, si ésta está en una fase estable o de expansión o por ejemplo, la finalización de uno o varios préstamos del pool bancario en los próximos años.

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