En una valoración por descuento de flujos de caja (DCF), el valor residual puede representar entre el 60 % y el 80 % del valor total de la empresa. Es, con diferencia, la partida más pesada del modelo... y la que concentra la mayoría de los errores de cálculo. En este artículo verás qué es, cómo se calcula con el modelo de Gordon y cómo montarlo en Excel sin caer en las trampas más habituales.
¿Qué es el valor residual y por qué pesa tanto?
Cuando proyectas los flujos de caja de una empresa lo haces para un horizonte limitado: tres, cinco o diez años. Pero la empresa no deja de existir en el último año proyectado. El valor residual (también llamado valor terminal o valor de continuidad) captura todo el valor que la empresa generará más allá de ese horizonte explícito.
Como recoge una corriente de flujos infinita, no es raro que su peso supere al de todos los años que has proyectado uno a uno. Por eso una variación mínima en sus dos parámetros clave —el WACC y la tasa de crecimiento— mueve el valor de la empresa de forma desproporcionada. Entenderlo bien no es un detalle técnico: es lo que separa una valoración defendible de una cifra inflada.
El modelo de Gordon: la fórmula del valor residual
El método más extendido para calcular el valor residual es el modelo de Gordon, o fórmula de la perpetuidad creciente. Asume que, a partir del último año proyectado, el flujo de caja crece a una tasa constante para siempre.
Donde:
- FCF: el flujo de caja libre del último año proyectado.
- g: la tasa de crecimiento del flujo a perpetuidad.
- WACC: el coste medio ponderado del capital, es decir, la tasa de descuento.
En la práctica, el cálculo consiste en tomar el flujo de caja libre del último año, incrementarlo por la tasa de crecimiento esperada y dividirlo entre la diferencia entre el WACC y esa tasa de crecimiento.
El resultado está expresado en euros del año n, no en euros de hoy; ese matiz es la fuente del error más común, como veremos.
Cómo elegir la tasa de crecimiento a perpetuidad (g)
La tasa g es el parámetro más delicado de toda la fórmula. Representa el crecimiento que esperas que mantenga el flujo de caja para siempre, así que tiene que ser una tasa que la empresa pueda sostener de forma indefinida. Tres reglas para no equivocarte:
- Nunca por encima del crecimiento de la economía. Ninguna empresa crece más rápido que el PIB de forma perpetua; si lo hiciera, acabaría siendo mayor que la economía entera. En economías desarrolladas se suele usar un valor cercano a la inflación o al crecimiento del PIB a largo plazo, normalmente entre el 1 % y el 2,5 %.
- Siempre por debajo del WACC. La fórmula solo tiene sentido si g es estrictamente menor que el WACC. A medida que g se acerca al WACC, el denominador se aproxima a cero y el valor residual se dispara hacia el infinito.
- No confundas g con el crecimiento de la proyección. El error más caro consiste en usar la tasa de crecimiento de los años proyectados (que puede ser del 8 % o del 10 %) como tasa perpetua. Eso infla el valor de forma artificial.
Cómo calcular el valor residual en Excel, paso a paso
Montarlo en una hoja de cálculo es sencillo si separas bien los supuestos de los cálculos. Estos son los pasos:
- Crea una celda para cada supuesto: el WACC, la tasa de crecimiento y el flujo de caja libre del último año proyectado. Haz referencia a ellas con referencias absolutas, por ejemplo, $B$2.
- Calcula el valor residual aplicando el modelo de Gordon: flujo de caja libre del último año, incrementado por la tasa de crecimiento, y dividido entre el WACC menos esa tasa de crecimiento. Flujo de caja libre x (1+g)/(WACC - tasa g)
- Actualiza ese valor residual al presente, descontándolo durante los mismos años que dura tu proyección. VR/(1+WACC)^n
- Actualiza también los flujos explícitos. Puedes usar la función VNA de Excel para descontar de golpe los años proyectados. VNA (WACC;flujos)
- Suma el valor actual de los flujos explícitos más el valor residual actualizado: ese es el valor de empresa.
Para que lo veas montado, esta sería una disposición típica de las celdas:
| Celda | Contenido | Fórmula o valor |
|---|---|---|
| B2 | WACC | 10 % |
| B3 | Tasa de crecimiento (g) | 2 % |
| B4 | FCF último año (año 5) | 500.000 |
| B6 | Valor residual en el año 5 | =B4*(1+B3)/(B2-B3) |
| B7 | Valor residual actualizado | =B6/(1+B2)^5 |
| B8 | Valor actual de los flujos explícitos | =VNA(B2;rango_flujos) |
| B9 | Valor de empresa | =B7+B8 |
Los dos errores que arruinan el cálculo
El valor residual es donde se concentran los fallos más caros de una valoración. Casi siempre son estos dos:
Error 1: no actualizar el valor residual al presente. La fórmula de Gordon devuelve euros del año n, no euros de hoy. Si lo sumas directamente al valor de la empresa sin descontarlo durante los años que dura la proyección, sobrevaloras el negocio de forma notable. Recuerda dividirlo entre (1+WACC) elevado al número de años proyectados.
Error 2: la doble actualización con VNA. Cuidado con la función VNA: descuenta el primer flujo del rango como si estuviera a un año de distancia. Si tu valor residual está situado al final del último año, puedes sumarlo al flujo de ese año dentro del propio rango de VNA, o descontarlo aparte. Lo que no debes hacer es descontarlo dos veces.
Ejemplo numérico: cuánto pesa realmente el valor residual
Veamos una proyección a cinco años con un WACC del 10 % y una tasa de crecimiento a perpetuidad del 2 %. Si el flujo de caja libre del año 5 es de 500.000 euros, el valor residual en el año 5 sería de 6.375.000 euros.
El cálculo se obtiene incrementando 500.000 euros en un 2 % y dividiendo el resultado entre la diferencia entre el 10 % de WACC y el 2 % de crecimiento. Pero ese número está en euros del año 5: hay que actualizarlo. Esta es la valoración completa, con los flujos explícitos y el valor residual ya descontados al presente:
| Año | FCF proyectado | Valor actual (al 10 %) |
|---|---|---|
| Año 1 | 380.000 | 345.455 |
| Año 2 | 410.000 | 338.843 |
| Año 3 | 440.000 | 330.579 |
| Año 4 | 470.000 | 321.016 |
| Año 5 | 500.000 | 310.461 |
| Valor residual (año 5) | 6.375.000 | 3.958.373 |
| Valor de empresa | — | 5.604.726 |
El dato más revelador: el valor residual actualizado (3,96 millones de euros) representa cerca del 71 % de los 5,60 millones de euros de valor de empresa. La mayor parte del valor está en un único número que depende de solo dos supuestos. De ahí la importancia de afinar bien el WACC y la tasa g.
Análisis de sensibilidad: pequeños cambios, grandes diferencias
Como el valor residual depende de la diferencia entre el WACC y g, conviene ver cómo se mueve ante cambios moderados en esos supuestos. Con el mismo flujo de 500.000 euros en el año 5:
| Escenario | Valor residual en año 5 | Valor residual actualizado |
|---|---|---|
| Conservador (WACC 11 %, g 1 %) | 5.050.000 | 2.996.940 |
| Base (WACC 10 %, g 2 %) | 6.375.000 | 3.958.373 |
| Optimista (WACC 9 %, g 3 %) | 8.583.333 | 5.578.650 |
Entre el escenario conservador y el optimista, el valor residual casi se duplica, y solo hemos movido cada parámetro un punto porcentual. Por eso una buena práctica es acompañar tu valoración con una tabla de sensibilidad, que puedes montar en Excel desde Datos > Análisis de hipótesis > Tabla de datos.
Método alternativo: el múltiplo de salida
El modelo de Gordon no es la única forma de estimar el valor residual. La alternativa más usada en la práctica es el múltiplo de salida (exit multiple): consiste en aplicar al último año proyectado un múltiplo de mercado, normalmente sobre el EBITDA (por ejemplo, 6x u 8x EV/EBITDA).
Cada enfoque tiene su lógica. El modelo de Gordon parte de hipótesis financieras internas (crecimiento y coste de capital), mientras que el múltiplo de salida se apoya en cómo valora el mercado a empresas comparables. En valoraciones rigurosas se calculan ambos y se contrastan: si dan resultados muy dispares, es señal de que alguno de los supuestos necesita revisión.
Cómo validar tu valor residual
Antes de dar por buena una valoración, conviene aplicar un par de comprobaciones rápidas:
- Revisa el peso sobre el valor de empresa. Si el valor residual supone más del 85 % del total, probablemente tu horizonte de proyección es demasiado corto o tu g es demasiado alta.
- Comprueba que g < WACC con margen. Una diferencia inferior a dos o tres puntos entre ambos hace el modelo muy inestable.
- Contrasta con un múltiplo implícito. Divide el valor residual entre el EBITDA del último año; si el múltiplo resultante es disparatado frente al sector, revisa los supuestos.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si la tasa g es mayor que el WACC?
El denominador (WACC - g) se vuelve negativo y el resultado pierde todo sentido económico. La tasa de crecimiento a perpetuidad debe ser siempre estrictamente inferior al WACC.
¿Qué tasa de crecimiento es razonable?
Una tasa cercana a la inflación o al crecimiento del PIB a largo plazo, habitualmente entre el 1 % y el 2,5 %. Nunca debe superar el crecimiento de la economía ni acercarse al WACC.
¿El valor residual va siempre en el último año de la proyección?
Sí, se calcula al cierre del periodo explícito y luego se actualiza tantos años como dure la proyección. Algunos analistas usan el convenio de mitad de año para afinar el descuento.
¿Mejor el modelo de Gordon o el múltiplo de salida?
Lo ideal es calcular ambos y contrastarlos. El de Gordon es más teórico; el múltiplo, más ligado al mercado. Si convergen, ganas confianza en la valoración.
Calcula el valor residual sin montar las fórmulas a mano
Nuestra plantilla de valoración de empresas en Excel incorpora el modelo de Gordon, el descuento de flujos y el cálculo del valor de empresa ya programados, con celdas de supuestos separadas y una tabla de sensibilidad lista para usar.
Enrique Serrano
Soy Enrique Serrano Fuentes, un emprendedor y experto en Excel con una sólida trayectoria en el sector financiero corporativo. He orientado mi carrera hacia lo digital y emprendedor, y actualmente colaboro con Plantillas Pyme. Me especializo en crear herramientas y recursos prácticos para la gestión empresarial, combinando mi formación en economía, finanzas y marketing con una pasión por la innovación y el desarrollo de negocios.
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