La financiación es uno de los pilares que permite poner en marcha un proyecto empresarial, ya sea una pyme o una startup. Sin esta aportación de capital externo, muchas iniciativas no lograrían salir adelante. Aquí entra en juego un concepto determinante: la valoración de la empresa, especialmente relevante en las fases iniciales de cualquier proyecto.
Numerosas empresas que hoy son referentes mundiales comenzaron con una idea sencilla y necesitaron de capital externo para dar sus primeros pasos. Esto es habitual en el sector tecnológico, donde el crecimiento acelerado exige rondas de financiación con inversores profesionales. En ese momento resulta vital dominar dos conceptos básicos: valor pre-money y valor post-money.
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¿Qué es el valor pre-money?
El valor pre-money es la valoración de la empresa antes de que entren los inversores. Es el importe que el emprendedor debe defender y justificar frente a posibles socios. La dificultad radica en que se apoya en proyecciones futuras, que deben estar bien fundamentadas en hipótesis sólidas para generar confianza en los potenciales inversores.
Para determinarlo, se pueden emplear diferentes métodos de valoración de empresas. Entre los más utilizados destacan:
- Múltiplos comparables (comparar la empresa con otras similares del sector en términos de ventas, EBITDA o beneficios).
- Descuento de flujos de caja (DCF), que proyecta los flujos futuros y los descuenta a una tasa adecuada.
- Valor patrimonial o contable, basado en el balance de la compañía.
La elección del método dependerá de la fase en la que se encuentre la empresa, la disponibilidad de información y el tipo de actividad que desarrolle. En startups, por ejemplo, suele primar el potencial de crecimiento y el análisis de flujos de caja proyectados, mientras que en pymes consolidadas se emplean más frecuentemente los múltiplos y la valoración patrimonial.
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¿Qué es el valor post-money?
El valor post-money se obtiene tras la inversión, sumando la valoración pre-money más la aportación de capital recibida en la ronda de financiación, así que no es necesario volver a entrar a valorar de forma detallada la empresa.
Fórmula:
Valor post-money = Valor pre-money + Inversión recibida
El valor post-money no solo refleja la valoración de la empresa tras la entrada de capital, sino que también se utiliza como punto de partida para futuras rondas de financiación. De hecho, una ronda posterior tomará como referencia el último valor post-money acordado, lo que convierte este indicador en un elemento clave de la evolución de la empresa.
Además, el valor post-money influye directamente en la dilución de los fundadores: cada nueva inversión aumenta el capital social y, por tanto, reduce el porcentaje de propiedad de los socios iniciales si no participan en la ampliación. Por ello, entender bien el post-money es básico para planificar la estrategia de crecimiento y mantener el equilibrio entre financiación recibida y control de la compañía.
Calculando el porcentaje de participación de inversores y accionistas
El cálculo de porcentaje de participación tras la ronda se obtiene:
% participación = (Inversión / Valor post-money) × 100
Por ejemplo:
Una startup tiene una valoración pre-money de 200.000 €. Un inversor aporta 30.000 € en la ronda de financiación.
- Valor post-money = 200.000 + 30.000 = 230.000 €
- % participación = 30.000 / 230.000 × 100 = 13,04 %
El inversor, por tanto, pasará a tener un 13,04 % de la empresa tras su aportación.
La negociación entre emprendedor e inversor
La visión de la valoración pre-money suele diferir según la parte implicada:
- Emprendedor: buscará una valoración lo más alta posible para ceder menos participación.
- Inversor: intentará justificar un valor inferior para conseguir un porcentaje mayor.
De este proceso surge la negociación, cuyo objetivo es llegar a una valoración ajustada al mercado que defina la participación final del inversor tras la ampliación de capital.
No obstante, en una negociación no todo gira únicamente en torno al capital aportado. Muchos inversores también ofrecen conocimiento especializado, experiencia en gestión, acceso a contactos estratégicos y sinergias comerciales que pueden aportar un valor decisivo al proyecto. Estos elementos intangibles, aunque no figuren en la valoración numérica, son fundamentales para el crecimiento de la empresa y deben tenerse en cuenta en el acuerdo.
Enrique Serrano
Soy Enrique Serrano Fuentes, un emprendedor y experto en Excel con una sólida trayectoria en el sector financiero corporativo. He orientado mi carrera hacia lo digital y emprendedor, y actualmente colaboro con Plantillas Pyme. Me especializo en crear herramientas y recursos prácticos para la gestión empresarial, combinando mi formación en economía, finanzas y marketing con una pasión por la innovación y el desarrollo de negocios.
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