Valorar una empresa por balance puede parecer sencillo: basta con restar pasivos a activos y obtener el patrimonio neto. Sin embargo, cuando se utiliza el método patrimonial —especialmente el valor contable ajustado— el verdadero trabajo no está en la fórmula, sino en revisar correctamente cada partida del balance.
Un balance mal interpretado puede dar lugar a valoraciones completamente distorsionadas. Por eso, antes de utilizarlo como base para una valoración, conviene analizar qué partidas deben revisarse y qué ajustes pueden ser necesarios.
Revisar la calidad real de los activos
El primer paso es preguntarse: ¿Los activos reflejan su valor económico real o solo su valor contable? El balance se construye bajo criterios contables (coste histórico, amortizaciones, provisiones), pero el mercado funciona con valores actuales.
Inmovilizado material
- ¿Los inmuebles están registrados a valores muy antiguos?
- ¿Existe maquinaria con un valor real diferente al contable?
- ¿Hay activos totalmente amortizados que siguen generando valor?
En muchos casos, el valor contable puede estar muy por debajo (o por encima) del valor de mercado.
Inmovilizado financiero
El inmovilizado financiero es una de las partidas que más desapercibida pasa en una valoración por balance y, sin embargo, puede esconder riesgos importantes. En muchas empresas, esta partida incluye:
- Participaciones en sociedades vinculadas o del grupo.
- Préstamos concedidos a empresas relacionadas.
- Créditos a largo plazo frente a socios o administradores.
- Inversiones financieras con escasa liquidez.
El problema no es que existan estas inversiones, sino que su valor contable no siempre refleja su valor real de recuperación. Por ejemplo, una participación en una sociedad vinculada puede figurar en balance por su coste de adquisición, aunque la empresa participada atraviese dificultades financieras o tenga una capacidad de devolución más que discutible. Lo mismo ocurre con préstamos concedidos a socios o empresas del grupo que no generan flujos suficientes para devolverlos en condiciones normales.
Activos intangibles
Los intangibles generan dos riesgos:
- Pueden estar infravalorados (marca, cartera de clientes).
- Pueden estar sobrevalorados (fondos de comercio sin justificación real).
No todos los intangibles tienen valor liquidable ni valor real en una compraventa. Es una de las partidas que genera mayor controversia porque, como su nombre indica, son activos sin apariencia física, lo que dificulta más todavía su valoración. Por otro lado, son fuente habitual de maquillaje contable para mejorar los resultados.
Existencias
Las existencias pueden distorsionar una valoración si:
- Hay stock obsoleto.
- Existen productos deteriorados.
- Se ha sobrevalorado inventario para mejorar ratios.
Antes de valorar, conviene revisar si el stock es realmente vendible y a qué precio. Es una de las partidas que presenta mayores diferencias con la realidad.
Deudores comerciales y otras cuentas a cobrar
La partida de deudores comerciales (clientes) suele asumirse como totalmente recuperable, pero en la práctica no siempre es así. En muchas empresas, el saldo de clientes incluye:
- Facturas pendientes con retrasos significativos.
- Clientes en situación financiera delicada.
- Importes en disputa o con incidencias.
- Saldos antiguos que se mantienen en balance sin regularizar.
Si no se analizan correctamente, estas partidas pueden inflar artificialmente el valor del activo y, por tanto, el patrimonio neto.
Analizar la realidad de los pasivos
Valorar por balance no es solo revisar activos. También hay que preguntarse si los pasivos están correctamente reflejados. Lo habitual es que las empresa objeto de compra busque minimizarlos.
Deuda y pasivos: revisar más allá del total contabilizado
En una valoración por balance no basta con mirar la cifra global de deuda financiera. Es necesario analizar el conjunto del pasivo corriente y no corriente, ya que cualquier obligación mal reflejada puede distorsionar de forma significativa el patrimonio neto ajustado. Conviene revisar:
- Deuda financiera a largo y corto plazo (préstamos, pólizas, leasing).
- Intereses devengados no pagados.
- Proveedores y acreedores comerciales relevantes.
- Operaciones de descuento comercial o factoring con recurso, que pueden seguir implicando riesgo aunque contablemente se hayan reducido los clientes.
Además, es importante identificar posibles deudas fuera de balance o compromisos contingentes, como:
- Avales otorgados a terceros.
- Garantías vinculadas a socios o empresas del grupo.
- Compromisos contractuales relevantes no reflejados claramente.
En una valoración patrimonial rigurosa, no se trata solo de restar pasivos a activos, sino de asegurarse de que todas las obligaciones reales de la empresa están correctamente identificadas y valoradas. Una deuda incompleta o infravalorada puede alterar de forma sustancial el valor final.
Provisiones y contingencias
Las provisiones pueden estar:
- Infradotadas (riesgos fiscales, laborales o legales no reconocidos).
- Sobredimensionadas para “suavizar” resultados futuros.
En una valoración patrimonial rigurosa, estas partidas deben revisarse con especial cuidado.
Ajustes frecuentes en una valoración por balance
Cuando se aplica el método de valor contable ajustado, estos son los ajustes más habituales:
- Actualizar inmuebles o maquinaria a valor de mercado.
- Eliminar existencias obsoletas.
- Incorporar deudas o contingencias no reflejadas.
- Corregir activos deteriorados.
- Ajustar provisiones a su importe real.
El objetivo no es modificar arbitrariamente el balance, sino aproximarlo al valor económico real de la empresa.
Cuándo tiene sentido valorar por balance
El método patrimonial cobra especial relevancia cuando:
- La empresa es intensiva en activos (inmobiliarias, industria).
- Se trata de herencias o sucesiones.
- Se analizan garantías frente a terceros.
- Existen dudas sobre la continuidad del negocio.
Sin embargo, en empresas con fuerte generación de caja o alto potencial de crecimiento, el balance por sí solo suele ser insuficiente.
Valorar una empresa por balance no consiste en leer el patrimonio neto y darlo por válido. Requiere revisar la calidad de los activos, la realidad de los pasivos y realizar los ajustes necesarios para aproximarse al valor económico real.
El método patrimonial puede ofrecer un suelo defendible en una valoración, pero solo si se ha analizado el balance con criterio y detalle.
Enrique Serrano
Soy Enrique Serrano Fuentes, un emprendedor y experto en Excel con una sólida trayectoria en el sector financiero corporativo. He orientado mi carrera hacia lo digital y emprendedor, y actualmente colaboro con Plantillas Pyme. Me especializo en crear herramientas y recursos prácticos para la gestión empresarial, combinando mi formación en economía, finanzas y marketing con una pasión por la innovación y el desarrollo de negocios.
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